
Cuando me preguntan por cómo comenzó la idea del proyecto de Benín, hago memoria y la realidad es que desde pequeña, siempre he colaborado activamente en distintos proyectos solidarios como voluntaria, asistiendo a campamentos y ayudando de muchas maneras a lo largo de mi vida.
A raíz de un viaje a Benín donde vi la dificultad que tienen los niños a la hora de estudiar, es donde nace este proyecto. En Benín la mejor manera de escolarizarse es asistiendo a centros privados y eso en combinación con la falta de recursos económicos de los hogares, desencadenaba en el abandono escolar.
De regreso a España comencé a darle vueltas a todo esto en mi cabeza, no pudiendo quedar indiferente frente a lo que veía y hoy ya son 36 los niños escolarizados gracias a este proyecto.
Si bien todos me conocen por ser “la Seño” y mis clases de Salsa, mi carrera de Pedagogía está íntimamente relacionada con la educación infantil y este proyecto me permitía unir todo: ayudar a niños gracias a la Salsa, así fue como todo empezó a tomar color. Un proyecto de escolarización porque sin duda la educación y la enseñanza es necesaria para avanzar, un proyecto que a mí también me educa y enseña que no tengo derecho a quejarme y sí valorar lo mucho que tengo.
